viernes, 26 de mayo de 2017

MARIHUANA MEDICINAL



Las Naciones Unidas, a través de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), en su informe anual, advirtió que cualquier intento de permitir el uso recreativo del cannabis vulnera las convenciones sobre drogas. e hizo un llamado concreto a frenar el avance de la marihuana legal, con críticas a los que aprobaron leyes en ese sentido, como Uruguay y algunos estados norteamericanos. 
Y se alertó: "Las tasas de uso indebido [de drogas] pueden aumentar, especialmente entre los jóvenes, porque las medidas de legalización pueden influir en la manera de percibir los daños, en el sentido de que menos personas considerarán que el cannabis es perjudicial, lo que pone en relieve la necesidad de adoptar medidas de prevención más eficaces". (La Nación, 2-3-17)

Resulta oportuno citar lo mencionado, con motivo de la Ley 27.350 que trata del uso medicinal del aceite de cannabis en la Argentina. El último número de la revista THC (N° 97) –publicación dedicada a promover la cultura cannábica-  tituló “La medicina es ley” (pgs. 30-33) el artículo que relata la aprobación por el Senado, el 29-3-2017, del proyecto que regula la importación, producción por parte del Estado, y uso del aceite de cáñamo por pacientes que cuenten con la indicación médica pertinente. Para quienes alentaron el proyecto, la ley aprobada es sólo un primer paso, pues pretenden que se autorice el cultivo del cannabis, algo que sigue penado por el art. 5 de la ley 23.737.

En palabras de Valeria Salech, de la agrupación Mamá Cultiva: “No nos importa si la obra social nos trae el aceite, lo queremos hacer nosotras, preparárselo con nuestras propias manos”. Una pretensión absurda pues todo producto medicinal debe ser elaborado en un laboratorio, por parte de especialistas, con los debidos recaudos científicos. 

En este tema, se mezclan los legítimos reclamos de los pacientes y sus familiares, con el deseo de quienes buscan que se libere el uso recreativo de la droga. El ejemplo de Estados Unidos, donde varios Estados comenzaron autorizando el uso medicinal de la marihuana, y continuaron legalizando el cultivo y uso de la planta, basta para comprender cuál es el objetivo final de esta campaña.

Uno de los componentes de la planta de marihuana, el cannabidiol (CBD), ha demostrado su utilidad para el tratamiento de ciertas afecciones como epilepsia infantil—una enfermedad que ocasiona convulsiones violentas en los niños. Por esta razón, los científicos han cultivado plantas de marihuana y creado aceite de CBD exclusivamente para uso terapéutico. 

Esta droga no tiene propiedades embriagadoras, por lo tanto no resulta deseable para aquellos que usan marihuana recreacionalmente.
Lo que a ellos interesa son las substancias químicas relacionadas al componente delta9tetrahydrocannabinol (THC), la sustancia sicoactiva principal de la marihuana, que altera la mente*.

Habrá que estar alertas, pues crece el número de personas influyentes que, a contrapelo de las recomendaciones de Naciones Unidas postulan como mejor solución para frenar el narcotráfico, la legalización de las drogas. Baste mencionar las declaraciones de Sergio Berni, ex Secretario de Seguridad de la Nación, y actual senador provincial: “no quedan dudas que con respecto a la marihuana el uruguayo es el modelo a seguir, pero con respecto a las demás drogas se queda a mitad de camino” (Diagonales, 17-5-17).


*National Institute on Drug Abuse, julio 2015